Todos conocemos a una persona que ha vivido la experiencia del temazcal. Sus historias pueden incluir frases como “hacía muchísimo calor”, “no podía respirar”, “soporté hasta el final”, “es increíble deberías intentarlo”.

Frases que quizá no nos convenzan del todo a hacerlo… pero sin duda es algo místico y mágico que debes vivir aunque sea una vez en tu vida. 

El temazcal tiene orígenes milenarios en Mesoamérica. Es un baño de vapor que se ha utilizado para fines terapeúticos o como parte de rituales espirituales. La palabra viene del náhuatl ‘temazcalli’, que quiere decir ‘casa de vapor’.

El calor, el vapor y la excesiva sudoración provocan una sensación de purificación corporal que, según las antiguas culturas, va más allá del cuerpo, purifica el espíritu.

Se cree que cuando entras a esta casa de piedra estás entrando al vientre de la madre Tierra. Las personas se colocan alrededor de una especie de ‘fogata’ donde se van colocando piedras volcánicas calientes las cuales desprenden vapor que poco a poco generan más calor, dentro puede haber cantos, rezos y las piedras se vaporizan con aguas medicinales provocando se eleve la temperatura aún más mientras entras en un estado profundo de conciencia. 

A nivel terapéutico, este calor hace que tu cuerpo elimine a través del sudor todo lo que no necesita: ácido úrico, piel muerta y exceso de grasa. Además, el sistema muscular se relaja y se mejora el sistema inmunológico, pues se aumenta la producción de leucocitos (glóbulos blancos) en el cuerpo.

Si quieres darle un significado más espiritual: ¿te imaginas todo lo que tu alma está soltando dentro del temazcal? Mientras ponen más piedras calientes al centro, tu misión será pensar en las cosas que quieres dejar ir, para que al terminar tu mente, tu espíritu y tu cuerpo estén totalmente renovados. 

El nuevo comienzo llega al final, cuando te mojan con agua fresca al salir y tu cuerpo la recibe como un nuevo ser.

Como dato curioso: Hay baños de vapor de este tipo en todas las tradiciones ancestrales del mundo; aún así, se dice que cuando los españoles llegaron a América buscaron eliminar esta práctica por considerarla de mal gusto y, en cierto punto, una práctica pagana y demoniaca, pero los grupos nativos en México han logrado defender esta tradición mística que nos arraiga a nuestras raíces, perdurado así a través del tiempo.

 

No te quedes sin vivir la experiencia mágica de estar dentro de un temazcal.